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LA TECNOLOGÍA COMO ALIADA DE LOS DERECHOS HUMANOS

En el marco del Proyecto M, Wingu acompañó a DHIA en su transformación digital, para fortalecer la autonomía de la organización y su llegada y acompañamiento a la población migrante.


Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA), con sede en Ciudad Juárez, México, es una organización que trabaja desde hace casi 10 años de forma comprometida con el respeto, promoción y defensa de los derechos humanos de las personas migrantes y la población LGBTTTIQ+.

Como aliada del Programa de Migración de HIP, forma parte del Proyecto M, un programa de fortalecimiento de las organizaciones que trabajan con y por las personas migrantes en todo el continente americano. En este marco, a principios de 2022 fue seleccionada para participar de “Conectando Caminos”, iniciativa a través de la cual recibió el acompañamiento de Wingu. “Decidimos que se nos apoyara en lo que tiene que ver con transformación digital. Empezar a utilizar de una manera más óptima las herramientas digitales y enfocarnos en lo que tiene que ver con la captura de datos”, señala Ciela Ávila Velasco, integrante del área de comunicación e incidencia de la organización mexicana.



PASO A PASO

Durante los últimos dos años, DHIA experimentó un crecimiento organizacional muy grande, por eso su proceso de acompañamiento se focalizó en la gestión de datos y la mejora de procesos. “Al iniciar el proceso surgió la necesidad de revisar cómo almacenamos los datos. Si estábamos realizando un mayor trabajo al tener ciertas cosas en línea y otras en papel. Ahí iniciamos esta ruta de reflexión”, rememora Diana Solís Labrado, a cargo del análisis y monitoreo en el Departamento de Incidencia de DHIA, y agrega: Creo que salieron resultados interesantes con el equipo de Wingu porque nos hizo darnos cuenta cómo los distintos servidores pueden adaptarse no solo para almacenar información sino específicamente para las organizaciones. No es otro mundo, y eso nos parece muy interesante”.

En el camino, el equipo formado por DHIA y Wingu analizó diversas herramientas para la captura de los datos como GlobaLeaks y KoboToolbox, y se cotejaron otras instancias y plataformas útiles para la organización. Además, hubo aprendizajes en cada reunión y encuentro, por fuera de las capacitaciones específicas. Uziel Mendez Contreras, Consultor Salesforce de Wingu, cuenta que “durante este acompañamiento, DHIA pudo aprender algunos conceptos claves del uso, manejo y buenas prácticas sobre base de datos, también les sumó mucho ver herramientas para poder llevar un control de sus proyectos, como Trello”.


En este proceso en conjunto entre Wingu y DHIA se realizaron diversos encuentros virtuales que fueron readaptando los esfuerzos hasta encontrar lo que la organización necesitaba. Cómo funciona la base de datos, cómo editarla o relacionar información, cómo utilizar la herramienta para proponer otras formas de documentar la información que manejan, fueron algunas de las conversaciones de este acompañamiento. “Los encuentros con esas herramientas, el aprendizaje teórico y los conocimientos básicos también nos ayudaron a entender qué era lo que buscábamos exactamente y cuáles eran las necesidades que teníamos. Fue enriquecedor. Estamos emocionados por empezar a plantear más proyectos. Esto nos ayuda mucho a tener claridad sobre lo que queremos hacer a futuro”, enfatiza Ciela.

LLEGAR A LA META

El equipo de atención directa a la población de DHIA es quien se ocupa de la captura de la información de las personas usuarias. Anteriormente, este proceso implicaba, además, recurrir a otras áreas de la organización. Ahora, este equipo puede crear sus propios casos y el resto de las áreas le dan seguimiento a cada caso para poder acompañar mejor a cada una de las personas migrantes a las que apoyan.


“Es difícil hablar de este tipo de temas porque nos concentramos en la defensa de los derechos humanos. Pero contabilizar los casos y medir los resultados nos ayuda al crecimiento y a la sostenibilidad (hasta financiera) para poder seguir trabajando y colaborando con todas las vidas que están en tránsito o en un contexto difícil. Ahora sabemos a quienes les respondemos, a través de qué redes y tenemos mapeado cuáles son los canales de comunicación que utilizan las personas a las que brindamos atención, explica Ciela.


Las herramientas propuestas durante el acompañamiento, también permitieron a la organización mejorar la comunicación interna con el equipo: “Esto nos ayuda a que sea un poco más fácil de llevar el ambiente tan adverso y difícil con el que trabajamos. Este nuevo ordenamiento y conocimiento que adquirimos da sentido al trabajo que estamos haciendo desde DHIA. Como equipo nos da más norte hacia dónde queremos poner el énfasis e incidir”, comenta Diana. Y Ciela acompaña la reflexión: “Estamos aprendiendo a caminar y nos hemos caído, pero nos levantamos. Nos limpiamos las heridas y nos abrazamos. Decimos que todo va a seguir va a seguir bien y eso es por la adaptabilidad y el comunicarnos más. Eso es lo que hemos estado aprendiendo. Estamos tratando de probar también nuevas formas de entablar nuestros diálogos para que los mensajes que queremos hacer llegar sean más claros. Si bien eso es un reto, también es lo que nos ha fortalecido”.


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